Lo que nos dejó el 2014
Terminó el 2014 y es habitual que le echemos una mirada a los hechos más relevantes que sucedieron durante el año en el país y que afectaron o beneficiaron más a la población. En el balance general destacado por todas las encuestadoras, sin excepción, está el hecho de que lo más sensible haya sido la percepción de lo negativo y el desaliento entre la población, frente al optimismo de ver las cosas y que hubiera sido lo deseable. En este contexto, la inseguridad ciudadana frente a la delincuencia, el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción que se institucionaliza en todos los niveles de la gestión pública, quizás sean los indicadores más lamentables que destacar.
Terminó el 2014 y es habitual que le echemos una mirada a los hechos más relevantes que sucedieron durante el año en el país y que afectaron o beneficiaron más a la población. En el balance general destacado por todas las encuestadoras, sin excepción, está el hecho de que lo más sensible haya sido la percepción de lo negativo y el desaliento entre la población, frente al optimismo de ver las cosas y que hubiera sido lo deseable. En este contexto, la inseguridad ciudadana frente a la delincuencia, el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción que se institucionaliza en todos los niveles de la gestión pública, quizás sean los indicadores más lamentables que destacar.
Las personas no creen mucho que haya voluntad política de combatir estos flagelos o también han llegado al convencimiento de la ineficacia de las políticas públicas y las estrategias elaboradas por las autoridades competentes, lo cual es lamentable y desalentador. La inseguridad ciudadana no sólo afecta directamente a la población que se ve intimidada y en zozobra, sino al desarrollo del país, puesto que su creciente aumento afecta la calidad de vida de la población y convierte en vulnerable la inversión en general que incide directamente en la economía del país. Esto último es tan serio, que en CADE 2014 fue una de las principales preocupaciones de los empresarios e inversionistas, quienes demandaron fortalecer la seguridad ciudadana y reducir la incidencia de crimen organizado.
En cuanto a la corrupción, las encuestas también han puesto en evidencia que ésta no ha sido combatida con la contundencia que se esperaba. Fue uno de los principales males que la prensa nacional lo mantuvo en agenda casi cotidiana, sea como noticias de primera página o titulares en sus secciones interiores. La ingente cantidad de dinero que manejaron muchas regiones beneficiadas con el canon minero, por ejemplo, fue motivo de sucios negociados que beneficiaron a redes formadas con ese, que las autoridades competentes vienen investigando en la actualidad. Casi mil millones de soles en cuentas bancarias del gobierno regional de Ancash fueron congelados para impedir mayores actos de corrupción. Asimismo, los gobiernos regionales de Tumbes, Cajamarca, San Martín, Loreto, Huánuco, entre otros, son investigados por presuntos delitos de peculado.
Por otra parte, si bien el crecimiento de nuestra economía continuó en azul, éste, sin embargo, no fue auspicioso en el año que acabó. Según los entendidos, debimos de haber terminado con una tasa entre 2.5 y 2.9 por ciento, muy por debajo que otros años. Y en el intento reactivador de nuestra economía, una reciente ley focalizada para el sector juvenil, ha merecido, sin embargo, el masivo rechazo de sus supuestos beneficiarios, medida que merece, en la actualidad, la atención de la opinión pública. El 2014 será recordado, de otro lado, porque en él se terminó el viejo conflicto entre el Perú y Chile con el fallo de la Corte Internacional de Justicia y que devolvió la paz entre dos países hermanos, o que en el país se lograron acuerdos auspiciosos en la Vigésima Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas para el Cambio Climático-COP20. Feliz Año Nuevo.