domingo, 12 de octubre de 2014

APROXIMACIONES
Innovación y buenas prácticas educativas
Pilar Marín, periodista

¿Qué pueden tener en común una escuela rural en la comunidad cusqueña de Ccochacunca, una escuela inicial en la provincia ancashina de Yungay y una institución educativa de primaria y secundaria en el Cercado de Lima? Que todas desarrollan, a su modo y en medio de sus limitaciones pero con mucha creatividad, procesos innovadores para mejorar la calidad de la educación.
Las experiencias innovadoras en educación, más aún cuando se trata de instituciones de escasos recursos económicos, tienen el doble mérito de mostrar la iniciativa de la comunidad educativa por promover un cambio, además de su compromiso y responsabilidad en la enseñanza.
El Concurso La Buena Escuela, promovida por la asociación Empresarios por la Educación, el Ministerio de Educación y un canal de televisión, es un ejemplo de lo que se puede hacer para incentivar y apoyar a aquellas instituciones educativas que pugnan por demostrar su talento innovador.
La escuelita rural Ccochacunco, en la provincia cusqueña de Canchis, enseña a sus pequeños estudiantes a aprender a sumar, restar y comunicarse a través de computadoras con el apoyo de sus docentes. En la provincia de Yungay, en el departamento de Áncash, las docentes de la escuela Julio Jimeno Nieto, incorporan a los padres de familia en el proceso de aprendizaje de sus hijos a través del juego compartido.
En otro colegio, en el distrito de Santiago, también en el Cusco, la comunidad docente ha creado el proyecto Visores de colores, para fortalecer la convivencia escolar a través de actitudes que fomentan los valores y el respeto. En el Cercado de Lima, la centenaria institución educativa Juana Alarco de Dammert utiliza las tecnologías de la información para incentivar buenas prácticas ambientales de sus estudiantes.
Los ejemplos son muchos y están ahí, en lugares cercanos o alejados del territorio nacional. Desean hacerse más visibles, que la gente, las autoridades y quienes pueden brindarle su apoyo conozcan más acerca de su creatividad para mejorar la educación de los niños, niñas y adolescentes que tienen a su cargo.
Programas municipales, instituciones del Estado y algunas ONG llevan adelante proyectos para financiar este tipo de experiencias innovadoras, convocando la participación de escuelas tan distantes entre sí pero identificadas con un denominador común: la necesidad que su propuesta sea conocida y apoyada para poder reproducirse.
Si uno o dos concursos para financiar propuestas innovadoras pueden cambiar el horizonte de muchas instituciones educativas que lo necesitan y lograr más sonrisas en los estudiantes, ¿cuánto más se podría hacer si se generara un apoyo más amplio de la empresa privada y un mayor compromiso de los medios de comunicación para esta causa?