miércoles, 23 de julio de 2014

REFLEXIONES
Sobre la llamada ‘televisión basura’

Manuel Arboccó Psicólogo 

El término ‘televisión basura’ o ‘TV basura’ viene dando nombre, desde la década de 1990, a una forma de hacer televisión caracterizada por explotar el morbo, el sensacionalismo y el escándalo como palancas de atracción de la audiencia.
No es más que un conjunto de programas de televisión cuyos contenidos son muy pobres, tanto en la propuesta cognitiva como en la socio-afectiva que nos brindan, por decir dos aspectos centrales que forman la riqueza psicológica de cualquier ser humano.
La televisión constituye una fuente efectiva en la creación y formación de actitudes en los niños, ya que desde temprana edad son sometidos a su influencia.
Sabemos que los niños seleccionan los programas que divierten más que los que educan.
Pese a que se transmiten programas educativos, pocos niños los prefieren sobre un programa divertido. Y esa es una constante que se mantendrá en el adulto.
Son diversos los estudios que encuentran la existencia de una relación entre el contenido de violencia de los medios (sobre todo TV) y las formas de conducta conflictivas y agresivas de los jóvenes.
Los medios educan en una identificación con imágenes basadas en la violencia, la ruptura de normas sociales y la predisposición de conductas basadas en el delito.
Ojo, son conocidos los reportes que coinciden en que esto va en aumento y a ritmo acelerado.
Los medios de comunicación ejercen un poder mayor que antes por el ‘aflojamiento’ de las estructuras familiares, ocupacionales y educativas.
La televisión, y ahora internet, se apropian del poco tiempo del que disponen los niños para dedicarse a las actividades lúdicas y recreativas.
Los medios de comunicación se han transformado en el centro fundamental de socialización para la juventud pobre, proceso basado en consumismo y violencia. Las cadenas televisivas han producido ciudadanos que muy poco saben y que se interesan por banalidades.
Ante este diagnóstico se hace necesario mantener una actitud atenta y crítica ante los contenidos en los programas de TV (también con la prensa escrita y radial e internet), pues no solo se trata de ciertas novelas, películas o series groseras o violentas, también existen ciertos ‘programas periodísticos’, ‘noticieros’, ‘programas de entretenimiento que contribuyen a la vacuidad, estupidización y bajura.
Ya lo dijo el politólogo italiano Giovanni Sartori, en su celebrado libro Homo videns, la sociedad teledirigida: “Vivimos en la cultura de la incultura”. En este texto analiza minuciosamente cómo las nuevas generaciones van perdiendo cada vez más las capacidades de interpretar signos debido a la televisión.
Superarlo es tarea de todos: padres de familia, escuela, empresas televisivas y Gobierno, quien debe fomentar programas especialmente dedicados a mejorar el nivel educativo y cultural.