APROXIMACIONES
La desaparición de la cultura en la TV peruana
Por ejemplo, en Chile fue aprobada una norma en octubre del año pasado que obliga a los canales de señal abierta y de señal de cable a transmitir cuatro horas semanales de programas culturales como mínimo.
La norma, aprobada por el Consejo Nacional de Televisión de Chile (CNTV), precisa que al menos dos de las cuatro horas de programación cultural deberán transmitirse en horario de alta audiencia ¿Podríamos aplicar una norma similar en el Perú? ¿Qué necesitamos para impulsar que la cultura también forme parte de las opciones en la pantalla chica?
En un escenario en el que la televisión local nos demuestra que es mejor privilegiar el mercado y asumir que la libertad “vale todo”, se plantea la urgencia de tomar conciencia de que vivimos bajo reglas amparadas desde la Constitución Política que establecen que la televisión es un servicio privado, pero de interés público.
Desde esa óptica, los programas culturales deben formar parte de las alternativas que los consumidores tenemos derecho a recibir.
La televisión local tuvo memorables épocas, en la que los programas culturales tenían un espacio privilegiado. Basta recordar hace más de 30 años el programa del hoy premio nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, con su Torre de Babel, donde llegó a entrevistar a personajes como Jorge Luis Borges; el programa Pulso, de Alfonso Tealdo, o La Hora de Luis Alberto Sánchez, por citar algunos.
No solo le corresponde al Estado hacer que se cumplan las normas para que se respete temas como el horario de protección al menor. También los consumidores tienen el derecho de exigir y ser críticos con los contenidos de los programas que les ofrecen.